Hola amigos, sí despues de tanto tiempo vuelvo con algo nuevo, algo que he leido en internet y me ha dejado con la boca abierta... y reconozco me ha gustado imaginarmelo.
Es un relato lleno de energía, pasión, amor... bueno bueno ya os lo pongo xD!!
Te eché el ojo y hoy te ehcaré un polvo
Eran las 12 de la noche. Tú y yo ya nos conocíamos, nos habíamos visto varias veces, pero no nos habíamos decidido a hablarnos nunca.
De repente te acercas a mí y me preguntas: "¿Estás esperando la cola del baño?" Yo no sabía si decir que si o que no, pero dije que si imaginando que si tú también la esperabas podría hablar contigo y así conocerte.
Así fue, empezamos a hablar, yo te dije que te conocía de vista que me había fijado en ti en varias ocasiones, que me parecías muy atractiva (1.70, cuerpo de fábula, ojos negros, pelo negro rizado, no habían pasado desapercibidos para mí). Me preguntaste si estaba solo, te dije que no, pero que mis amigos se iban a marchar y que no me apetecía quedarme solo. Tú me dijiste, a mí me pasa igual, mis amigas se van para casa y yo tampoco me quiero ir ni quedarme sola. ¿Te apetece si quedamos tú y yo tomando algo por ahí? Bueno, me parece buena idea.
Después de un par de copas te atreviste a decirme que cuando me hablaste en la cola del baño, tú no tenías ganas de ir al lavabo, pero que lo habías hecho porque yo te gustaba desde hace tiempo (soy moreno, ojos verdes, 1.70, delgado y a mis 32 años aparento alguno menos). Yo te dije que tú también me gustabas muchísimo desde que te vi la primera vez y nos fundimos en un apasionado beso.
Eran las 3 de la mañana y entre beso y beso, caricia y caricia, nos íbamos calentando y excitando muchísimo. De repente te dije si te apetecía ir para mi casa y tu respuesta me dejó helado, mejor para la mía, vámonos ya. Tú conducías tu coche mientras yo no dejaba de besarte y acariciarte todo tu cuerpo con suavidad y dulzura, me parecía un sueño que fueses a ser mía, no lo podía creer, estaba con la chica más maravillosa, camino de su casa e ibas a ser mía.
Llegamos a tu casa, era acogedora, hacía calor. El salón me gustaba, encendiste la luz del pasillo y dejaste el salón a oscuras, yo te esperaba sentado en el sofá, te sentaste a mi lado, la luz era poca, pero suficiente, nos fundimos en un beso eterno, nuestras lenguas no paraban de luchar, jugábamos con ellas en una lucha infernal, nuestras salivas pasaban de una boca a otra, era maravilloso, perfecto.
Mis manos recorrían tu cuerpo, te acariciaban la espalda, los costados, rozaba tus pechos con mis manos, pero no quería tocarlos todavía, quería hacerte desearlo, y así fue, tu misma te quitaste la camiseta ofreciéndome todos tus pechos, no llevabas sostén.

No pude más y comencé a comérmelos suavemente con ternura mi lengua jugaba con tus pezones, los lamía, los rozaba, los succionaba con mis labios. Me desnudaste mientras yo te quitaba la falda. Que cuerpazo tenía frente a mis ojos, era increíble, de repente te arrodillaste delante del sofá, metiste tu cabeza entre mis piernas y comenzaste a lamerme mi miembro.
Me la comías con pasión. La chupabas, la lamías, mi capullo entre tus labios desaparecía lleno de placer, tus manos acariciaban mis huevos, que forma de chupar, me ponías a mil, de repente me bajé del sofá, me tumbé a tu lado te di la vuelta y empezamos a hacer un 69 delicioso, yo te comía el clítoris, lo chupaba con los labios y lo movía con la lengua, te comía toda la rajita a lengüetazos para que se te electrizasen los pelos.
Como estábamos, no parábamos. Te pregunté, ¿te gusta? sí, no pares, cómemelo todo, todo.
De repente paraste de chuparme, empezaste a mover tu culo en mi cara como una loca y empezaste a gritar. Fue tu primer orgasmo.
Me dijiste ahora le toca a tu polla, te la engulliste y comenzaste a mamarla de forma frenética, no parabas, de repente noté que venía mi orgasmo, tú también lo notaste, empezaste a apretar con tus labios más mi polla y mi leche salió disparada hasta tu boca, te la tragaste casi toda, alguna que se te cayó por la mejilla aproveché para darte un beso y comérnosla entre los dos, lo cual nos excitó muchísimo.
Nos fuimos para tu cama y allí seguimos acariciándonos, besándonos, lamiéndonos, hasta excitarnos nuevamente, te subiste encima de mí y empezaste a frotarte contra mi polla diciéndome, qué dura y gorda la tienes, qué gusto me das, de repente te la metiste y empezaste a cabalgarme diciéndome, qué polla tienes, me llena toda.
Empezaste a cabalgarme cada vez más fuerte sin parar y me dijiste que te corrías, no lo podía creer, ¿otro orgasmo más? Te corriste gritando como antes.
Luego te di la vuelta, te puse a cuatro patas y te la metí en esa posición, no parabas de decirme que te gustaba esa posición que te diese fuerte, más fuerte, más.
Noté que me corría y te lo dije, me corro y tú me dijiste, yo también, otra vez, yo también, más, más, más fuerte.
Chillabas como loca y eso me gustaba hasta que me corrí como loco dentro de ti, fue un orgasmo maravilloso, los dos a la vez. Increíble. Esa fue nuestra primera vez.
Espero que os haya gustado tanto como a mi.
Tato.
